Las drogas son, para la mayoría de jóvenes, un vehículo de relación y comunicación, más que una necesidad para vivir

Es una evidencia estadística (1) que entre la población de entre 15 y 29 años el alcohol y el cannabis son las principales sustancias tóxicas (drogas) que se consumen diariamente (alcohol un 2’7% y el cannabis un 2’9 %). Pero existe un dato para mí más significativa y es la que hace referencia al consumo ocasional, es decir, aquel que no está incorporado en los hábitos habituales de la persona pero que en cambio tiene una significación importante en los hábitos de las relaciones sociales, del tiempo libre y del concepto de diversión, en este sentido un 85% consume alcohol y un 41’6% cannabis. Pero también es significativo que un 72’5% de la población encuestada se consideraba suficientemente o perfectamente informado sobre las drogas.

¿Qué nos indican estos datos? dos primeras conclusiones a tener en cuenta:

  1. Que entre los adolescentes / jóvenes es más frecuente encontrar situaciones de abuso, más que de dependencia.
  2. Que las sustancias juegan un papel importante en las relaciones interpersonales y actúan como eje de sociabilidad, ya sea como desinhibidores o estimulantes.

Pero también nos lleva a reflexionar que el joven no es una persona inconsciente, al contrario, es consciente del peligro de tomar drogas, pero que muchos se arriesgan por no sentirse excluidos del círculo de amigos y que los consideren “extraños “. Así lo definía un joven con sus propias palabras “las drogas no son buenas, pero a mí me son útiles”. Y eso nos da pistas para enfocar nuestra mirada hacia la persona, como ser capaz y capacidad, y acompañarla en este proceso.

¿Cuáles son estas pistas?

  • Educar en las habilidades sociales para hacer frente a las adversidades. Las drogas son, para la mayoría de jóvenes, un vehículo de relación y comunicación, más que una necesidad para vivir. Pero con el riesgo de que la falta de habilidades sociales alternativas para hacer frente a los problemas del día a día (emocionales, afectivos, de relación ..) puedan elevar a las drogas en la categoría de “solución” y éstas se utilicen para evitar afrontarse a realidades sociales propios de la etapa y así perder la oportunidad de crecer en la resolución de conflictos. Crecer no significa convencerte de que la vida es fácil, crecer es aprender a hacer frente a las dificultades.
  • Mirar más allá del síntoma. Dicen que si el capitán del Titanic hubiera visto más allá de aquella punta de iceberg habría intuido que debajo se escondía una gran masa de hielo. Cuando ponemos la mirada en la persona más allá de su síntoma podemos llegar entender el origen de éste. Jordi Bernabeu (2012) con muy buen criterio expone que detrás de muchos consumos de drogas existen más disfunciones familiares y / o sociales que no problemas de drogas. Por lo tanto existen riesgos y problemas más importantes que la adicción y que hay que hacer frente y acompañar.
  • No dejar llevarse por la catastrofització. Los adolescentes y jóvenes continuarán buscando espacios de relación, de diversión, de fiesta … propios y genuinos. Es propio de los rituales de esta etapa. Por lo tanto cabe preguntarse ya sea como familiares, educadores o monitores, cómo sabemos estar? Como nos planteamos acompañarlos?

Josep Molas

Centre Català de Solidaritat, Fundació privada (CECAS)

(1) Informe de los resultados para Cataluña de la Encuesta domiciliaria sobre alcohol y drogas en España (EDADES) 2011.